Colegas, amigos y aliados,
Ya estamos a menos de dos meses de las sesiones subsidiarias de Bonn. A esta altura, las delegaciones de los países están preparando sus posicionamientos para negociar el principal tema de discusión para la adaptación en Bonn: ¿qué orientaciones necesitan los países para avanzar con la implementación de la decisión de la COP 30 del Objetivo Global de Adaptación? Lógicamente, es difícil generar orientaciones sin tener en cuenta las experiencias y aprendizajes de testeo de los países con relación a los indicadores adoptados. De cierta manera, también esperamos escuchar las experiencias nacionales sobre cómo los países están implementando estos indicadores. Y por otro lado, si sabemos que la lista de indicadores no es perfecta, ¿cuáles son los indicadores que sí tienen sentido y viabilidad técnica? Se trata de un ejercicio práctico con el cual todos deben estar comprometidos en empezar.
En lenguaje técnico, el ítem de negociación que tomará nuestra atención en las SBs 64 será la llamada Visión Belén-Addis. Recordemos que esta Visión tiene dos dimensiones: una técnica y una política (ver foto abajo).
La primera consiste en sistematizar orientaciones sobre cómo los países pueden mejorar sus metadatos y metodologías para implementar los Indicadores de Adaptación de Belém (BAI), además del soporte dado a organizaciones y agencias internacionales que ya tiene experiencia en ese tipo de manejo de metodología de indicadores, como es el caso de las Agencia de ONU para Migraciones, Salud, Medio Ambiente, etc. La segunda “track” se refiere a la voluntad política de cada país en empezar este testeo de indicadores desde ahora, y si están dispuestos a integrar los BAI a sus procesos nacionales, como sus Planes Nacionales de Adaptación (NAPs) y sus Reportes Bienales de Transparencia (BTRs).
Ahora bien, es verdad que en abril todas las atenciones climáticas estuvieron puestas en Santa Marta, dónde hubo la Primera Conferencia Internacional más allá de los Combustibles Fósiles. En este boletín, les contamos por qué este marco en el multilateralismo climático no debe ser percibido apenas como una agenda de mitigación, sino que la adaptación debe ser entendida de manera transversal a cualquier proceso de transición para lejos de los fósiles.
Por fin, traemos actualizaciones de la Primera Semana del Clima de la CMNUCC, ocurrida en Corea del Sur, de la última reunión del Comité de Adaptación (AC29), actualizaciones de la Reforma de Ley de Glaciares en Argentina y nuevas iniciativas legislativas en Brasil. Siempre con la lente de adaptación climática aplicada.
Disfruten la lectura!
Somos una red con más de 40 organizaciones de 13 países de América Latina y el Caribe. Si tu organización aún no forma parte de nuestra Fuerza de Tarea y quiere sumar esfuerzos, el canal está abierto: adaptacao@institutotalanoa.org.
Con afecto,
Equipo de la Fuerza de Tarea de Adaptación (Instituto Talanoa & Secretariado de CANLA)
Para recibir nuestro boletín a cada mes,
🔎 En foco: Adaptación en la Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles en Santa Marta
Del 24 al 29 de abril de 2026, tuvo lugar la 1° Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles y Santa Marta (Colombia) se convirtió en el epicentro del diálogo global sobre la salida de los combustibles fósiles. Co-organizada por Colombia y los Países Bajos, esta conferencia reunió a más de 50 países y una amplia diversidad de actores, desde pueblos indígenas, organizaciones de la sociedad civil y sindicatos hasta la banca multilateral, para definir rutas concretas de implementación.
Es fundamental destacar que esta iniciativa complementa el trabajo de la CMNUCC y no compite con él. En lugar de buscar un resultado negociado, Santa Marta se diseñó para generar un entendimiento compartido sobre soluciones orientadoras de la transición. El resultado es un reporte que identifique rutas de implementación y sirva como un insumo temprano crítico para la Hoja de Ruta de Transición (TAFF) que la Presidencia brasileña de la COP30 está liderando (IISD, s.f).
¿Por qué leer Santa Marta desde la adaptación?
Los proyectos extractivistas de combustibles fósiles, además de generar emisiones de CO2, fragmentan ecosistemas, dañan el tejido social de pueblos indígenas y comunidades locales, su interrelación sociocultural con la naturaleza, y socavan sus medios de vida. Esto se traduce en comunidades más expuestas, profundiza o genera situaciones de mayor vulnerabilidad y, en consecuencia, incrementa los riesgos climáticos para los países y sus comunidades ante eventos climáticos cada vez más extremos y frecuentes. Por esta razón, la salida debe entenderse de forma integral y “más allá” de los combustibles fósiles y las medidas de mitigación.
La adaptación en la agenda de transición justa se comprende como una estrategia de gestión de riesgos y de seguridad hídrica y energética, así como una oportunidad para construir capacidad adaptativa en las comunidades frente a los impactos climáticos. Por ejemplo, incorporar consideraciones de adaptación, resiliencia y riesgo en sus políticas energéticas y hojas de transición, incluyendo la evaluación de riesgos climáticos aplicable a proyectos en distintas etapas, ya sea preoperativa, operativa o de cierre. Específicamente, la incorporación del sector energético en los planes de adaptación constituye una medida probada que reduce la vulnerabilidad del sector ante el cambio climático.
Otro aspecto relevante radica en diseñar el redireccionamiento de los subsidios a los combustibles fósiles hacia políticas de adaptación del sistema energético, así como hacia la restauración de ecosistemas, considerando que los bosques y otros ecosistemas cumplen una función clave para amortiguar los impactos de la crisis climática y regenerar territorios donde se ha explotado combustible fósil.
Por otra parte, uno de los principales obstáculos para la transición energética de los países en desarrollo es la dificultad de acceso y la escasa disponibilidad de financiamiento adecuado. Esto es aún más grave considerando la brecha de financiamiento para la adaptación, localizada entre 284-339 mil millones de USD anuales hasta 2035, con necesidades entre 12 y 14 veces superiores a los flujos actuales de financiamiento (UNEP, 2025). Por ello, es fundamental garantizar que los países desarrollados que forman parte de la coalición provean financiamiento adicional, que no compita con el destinado a la adaptación. Esto es de vital importancia en un contexto de retroceso del apoyo e incumplimiento de las obligaciones de los países desarrollados en la CMNUCC y reconocido por la Corte Internacional de Justicia y la Corte Interamericana de Derechos Humanos en sus opiniones consultivas.
Incluir la adaptación como perspectiva transversal debe leerse en términos de inversión en la seguridad y prosperidad del país a corto, mediano y largo plazo, en tanto que salvaguarda el margen fiscal soberano, protege las cadenas de valor y los suministros globales, consolida la paz y favorece la estabilidad y el bienestar social a largo plazo.
Resultados clave de la Conferencia de Santa Marta
La conferencia para la salida “más allá” de los fósiles implicaba pensar en resiliencia, adaptación y reparación. Sin embargo, las conclusiones presentadas por la presidencia de Colombia y Países Bajos fallaron en considerar esto en los principales resultados:
- La Segunda Conferencia, que tendrá lugar en 2027, será organizada conjuntamente por Tuvalu e Irlanda.
- Se formó un Panel sobre la Transición Energética Global, formado por científicos y dirigido por Johan Rockström, Carlos Nobre y Gilberto Januzzi.
- Se propuso una organización de tres líneas de trabajo:
- Diseño de hojas de ruta para la transición hacia la eliminación de los combustibles fósiles, que incluyan no solo la transición energética, sino también el aspecto de la oferta de energía, aplicable a nivel nacional, pero también regional si existe la intención.
- Abordar las dependencias macroeconómicas y las arquitecturas financieras con tres “trampas”: fiscal, de deuda y de subsidios. Con el apoyo del IISD y el Centro de Investigación Económica y Política.
- Equilibrio entre comercio e inversión para la descarbonización. Sistemas libres de comercio de combustibles fósiles. Con el apoyo de la OCDE.
- Transparencia: Asegurarse de contar con una buena comprensión de cómo los combustibles fósiles están vinculados a los sistemas económicos. COFFIS ya ha desarrollado una metodología que se utilizará. No es necesario que los países se unan a COFFIS.
El Camino hacia la SB64 y COP31
De cara a la SB64 y la COP31 el desafío consiste en combinar la ambición con planes de acción realistas, garantizando su coherencia, coordinación e implementación. La fragmentación política de América Latina en un contexto de creciente polarización ideológica, incide en los posicionamientos de los grupos de negociación bajo la CMNUCC. Es por ello que resulta clave trabajar en pos de una voz unificada de la región tanto en adaptación como en transición justa.
Santa Marta sirvió de primer diálogo estructurado sobre la temática, y buscó generar un espacio fructifero para el diálogo y seguir incluyendo las iniciativas existentes. En los próximos meses, tanto en la SB64 como posteriormente, y a través de la hoja de ruta de la Presidencia de la COP 30, los gobiernos tienen una oportunidad real de acelerar la transición mediante el diseño de hojas de ruta justas, realistas e integrales.
🇰🇷 Semana del Clima de la CMNUCC en Corea del Sur
La primera Semana del Clima ocurrió en la ciudad de Yeosu, con foco en las discusiones de género y sobre la transición justa. No obstante, hubo espacios para discutir algunas temáticas puntuales de adaptación vinculados al NAP Expo, que ocurrirá en mayo en Ruanda. La presencia de negociadores de adaptación fue limitada. Aun así, la participación significativa de países menos desarrollados (LDCs) permitió visibilizar perspectivas clave sobre la operacionalización del Objetivo Global de Adaptación (GGA) y los desafíos estructurales asociados.
El sábado 25 de abril destacaron dos sesiones relevantes: (i) Traducción de los indicadores del GGA en sistemas nacionales de Monitoreo, Evaluación y Aprendizaje (MEL), y (ii) Orquestación de la adaptación, enfocada en la coordinación e implementación efectiva de sistemas hasta su fase final
Ambas sesiones abordaron desafíos técnicos y políticos en la implementación de la adaptación en la vida real. Un punto recurrente fue la limitada capacidad de los países para desarrollar sistemas de datos robustos, lo que refuerza la necesidad de medios de implementación, empezando por cooperación técnica y transferencia de tecnología. En este contexto, también se subrayó el valor de integrar conocimientos tradicionales e indígenas en los sistemas de monitoreo y evaluación, como forma de mejorar la pertinencia y efectividad de las respuestas.
Un momento destacado fue la presentación del gobierno de Bután, que mostró avances en el uso de las guías técnicas del Mecanismo de Pérdidas y Daños para fortalecer sus sistemas nacionales de respuesta, ofreciendo un ejemplo concreto de articulación entre marcos internacionales y aplicación doméstica.
En términos generales, si bien no se registraron grandes anuncios políticos en adaptación, los intercambios técnicos reflejan una agenda en consolidación, con énfasis en la implementación práctica del GGA. Cabe resaltar que los eventos vinculados al Comité de Pérdidas y Daños tuvieron una alta concurrencia, evidenciando el creciente interés y centralidad de esta agenda dentro del debate climático actual.
🌐 29.ª reunión del Comité de Adaptación (AC29)
La 29ª reunión del Comité de Adaptación (AC29), que ocurrió en Bonn entre el 15 y el 17 de abril de 2026, confirmó un cambio en la dinámica institucional del órgano. Con la nueva copresidencia de Abdulaziz Albutti (Arabia Saudita) y Marianna Rochini (UE), y la incorporación de nuevos miembros que también actúan como negociadores de adaptación en las conferencias de la CMNUCC, el Comité mostró un giro hacia debates más politizados. En particular, varias delegaciones defendieron que las evaluaciones de riesgo deben alinearse explícitamente con el límite de 1,5°C acordado legalmente en el Acuerdo de París, en tensión con enfoques basados en múltiples escenarios de calentamiento, que, en su opinión, supondrían renunciar a las ambiciones de mantener el objetivo de 1,5 °C al alcance.
Desde una perspectiva de incidencia, el punto neurálgico es la conexión entre estas orientaciones técnicas y los Medios de Implementación (MOI), en particular el financiamiento climático. El Comité avanzó en la planificación de un diálogo temático centrado en el acceso a recursos a través de las entidades operativas, reconociendo que las limitaciones de capacidad y las barreras de acceso siguen siendo cuellos de botella críticos. La solidez técnica de estos marcos será clave para orientar los flujos financieros de manera más eficaz y basada en evidencia.
En paralelo, se abordó la mejora del reporte de adaptación, incluyendo NAPs, NDCs, AdComms y BTRs, con miras a informar el segundo Balance Global (GST II). Las discusiones destacaron la necesidad de avanzar en la coherencia metodológica y la armonización de estos instrumentos, evitando al mismo tiempo imponer cargas adicionales a los países en desarrollo.
De manera transversal, la reunión también reflejó la integración del Plan de Acción de Género de Belém (2026-2034), adoptado en la COP30. Se subrayó la importancia de alinear los trabajos de los órganos constituidos con este marco, promoviendo enfoques sensibles al género y fortaleciendo las prácticas de reporte.
De cara a la AC30, el desafío será traducir estos avances en un plan de trabajo concreto, capaz de transformar los debates técnicos en apoyo efectivo, tanto técnico como financiero, para la implementación de la adaptación.
🇦🇷 La reforma de la Ley de Glaciares y el retroceso en la capacidad de adaptación
Argentina ha cruzado un umbral crítico en la protección de sus reservas estratégicas de agua dulce. El pasado 8 de abril de 2026, la Cámara de Diputados sancionó de manera definitiva la reforma de la Ley de Glaciares 26.639, vigente desde 2010 (Infobae, 2026). Este cambio legislativo, impulsado por el Poder Ejecutivo con el apoyo estratégico de gobernadores de provincias con intereses mineros, busca flexibilizar las restricciones ambientales para fomentar la inversión extractiva en la zona cordillerana (El País, 2026; Clarín, 2026).
La reforma representa un retroceso para la seguridad hídrica nacional al modificar los criterios de protección. A partir de ahora, la tutela legal se restringe exclusivamente a aquellos cuerpos de hielo que estén incluidos en el Inventario Nacional de Glaciares y que, adicionalmente, demuestren poseer una “función hídrica relevante” para la recarga de cuencas fluviales, a establecer por los gobiernos provinciales (Clarín, 2026). Estas modificaciones desprotegen de facto miles de glaciares menores y, fundamentalmente, vastas áreas del ambiente periglacial, liberando estas zonas para la actividad minera (El País, 2026), y promueven la discrecionalidad provincial sobre recursos interjurisdiccionales. Al facilitar actividades extractivas en estas áreas, se vulneran los “tanques de agua” naturales que garantizan el suministro hídrico en períodos con déficits hídricos.
Desde una perspectiva científica y de gestión de riesgos, la reforma ignora la vulnerabilidad de la criósfera documentada por el IANIGLA y las proyecciones climáticas previstas. Con 16.968 cuerpos de hielo identificados en el inventario de 2024, las investigaciones señalan que el cambio climático ya redujo un 17% el hielo descubierto en el noroeste argentino, que los glaciares se seguirán reduciendo y que además se tendrán mayores déficit hídricos a mediano y largo plazo. En este contexto, la protección del ambiente periglacial no es un lujo, sino una medida de adaptación indispensable: el 36% del territorio continental argentino depende de cuencas con aporte de deshielo para el consumo humano y la agricultura.
En términos de política climática, esta ley colisiona con el artículo 41 de la Constitución Nacional y el principio de no regresión ambiental del Acuerdo de Escazú. Mientras que en foros internacionales como la reciente conferencia de Santa Marta se discute la necesidad de acelerar la transición y fortalecer la resiliencia para no dejar a nadie atrás, esta reforma desmantela la infraestructura natural necesaria para cumplir con la Meta Global de Adaptación (GGA). La resiliencia no se construye flexibilizando la protección de ecosistemas críticos, sino acelerando la transición hacia modelos que reduzcan la exposición a futuros impactos climáticos y económicos. Debilitar los estándares nacionales de protección no solo compromete la estabilidad hídrica soberana, sino que arriesga el bienestar de las generaciones futuras frente a una crisis climática que exige una implementación coherente y coordinada de políticas de resiliencia.
🇧🇷 Brasil: Adaptación climática en las escuelas
La vulnerabilidad del sistema educativo brasileño frente a los eventos climáticos extremos ha impulsado dos frentes de acción que buscan fortalecer la resiliencia climática en las escuelas. La Bancada del Clima, una red de legisladores locales en Brasil que reúne a más de 50 concejales municipales, está ampliando el número de proyectos de ley orientados a promover la adaptación climática en las escuelas. Hasta el momento, 43 municipios ya han presentado iniciativas similares.
Simultáneamente, la caravana “¡Sauna de Aula No!”, liderada por la Unión Brasileña de Estudiantes Secundarios (UBES), con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, agencias internacionales y organizaciones de la sociedad civil, fue lanzada oficialmente y comenzará a recorrer capitales para denunciar lo que consideran una violación del derecho a la educación. La iniciativa busca fortalecer el debate técnico para la creación de un protocolo nacional de respuesta a eventos extremos. El objetivo es establecer directrices claras para estados y municipios sobre cómo actuar frente a olas de calor, episodios de humo e inundaciones, con el fin de evitar la suspensión de clases por falta de infraestructura resiliente.
El escenario brasileño refleja un desafío compartido por diversas ciudades de América Latina y el Caribe: la necesidad de actualizar la infraestructura pública para mantener el acceso a la educación bajo condiciones climáticas adversas. La articulación entre marcos legales municipales y la presión por protocolos nacionales señala un intento de trasladar la adaptación del ámbito del discurso al presupuesto público, tratando la resiliencia climática de las escuelas como un componente esencial para garantizar el derecho al aprendizaje en la región.
📢 GGA: último taller antes de la COP 30
Sucedió en Bonn, en los días 3 y 4 de octubre, la última actividad mandatada del programa de trabajo EAU-Belém antes de su conclusión en la COP30, donde las Partes deberán acordar la lista final de 100 indicadores para el Objetivo Global de Adaptación.
El objetivo principal del taller fue analizar y debatir la lista de indicadores presentada por el grupo de expertos, con miras a facilitar un acuerdo formal en Belém. Durante los dos días de trabajo, las Partes contaron con espacio suficiente para intercambiar puntos de vista en sesiones plenarias y en grupos de trabajo. Los expertos presentaron un informe técnico y la justificación metodológica utilizada para elaborar la lista final, ofreciendo aclaraciones y respuestas a las consultas de las Partes.
Las discusiones se centraron en tres aspectos principales:
- Las opciones para los indicadores de medios de implementación (MOI), evaluando cuáles podrían ser aceptados por todas las Partes, cuáles deben fusionarse o dejarse de lado.
- La adecuación de la lista de indicadores para medir el progreso hacia las metas establecidas por el GGA.
- La identificación de cuestiones pendientes que deben resolverse antes de la COP30 para garantizar un acuerdo sólido y funcional.
Hubo una percepción generalizada de que la lista de indicadores no es perfecta, al tiempo que se reconoció el laborioso ejercicio del grupo de expertos en reducir una lista de 490 indicadores a tan solo 100 en menos de tres meses. En ese sentido, las reacciones de las Partes fueron variadas en términos metodológicos, opinando por excluir algunos indicadores sectoriales, incluir otros, mejorar aspectos de relevancia con la adaptación y de disponibilidad de datos.
Por otro lado, los aspectos políticos más contenciosos sobre indicadores entre los países volvieron a reflejarse en la discusión sobre medios de implementación, dónde un consenso sobre cuál indicador debe monitorear los flujos de financiamiento para adaptación sigue lejos del horizonte. Actualmente, tenemos cuatro opciones del indicador 10c06 en la mesa. Otros temas de disenso emergieron, como los indicadores de financiamiento nacional, de financiamiento privado y los indicadores de soluciones basadas en naturaleza, rechazados por algunas delegaciones.
Si bien se percibió la falta de coordinación entre los países en desarrollo respecto a un posicionamiento común sobre estos temas, el workshop fue importante para adelantar las discusiones que se vienen en Belém. Seguramente en las semanas que siguen estás posiciones estarán siendo construidas de manera más coordinada, teniendo en cuenta los trade offs típicos de una negociación tan importante como es la finalización del GGA en la COP30.
🗺️ Estado de los NAPs: Avanzan los Planes, falta implementarlos
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) publicó el 21 de octubre su nuevo informe sobre el avance de los Planes Nacionales de Adaptación (NAP, por sus siglas en inglés). El documento analiza cómo los países están elaborando e implementando sus NAPs, así como el apoyo técnico y financiero que reciben de las naciones desarrolladas.
Según el informe, 144 de los 198 países miembros ya iniciaron la formulación o presentación de sus planes, mostrando avances importantes en el último año. Sin embargo, la implementación sigue siendo el mayor desafío, debido a la falta de financiamiento previsible, capacidades técnicas y coordinación institucional.
Entre los hallazgos, se destacan:
Financiamiento: se amplió el acceso a fondos, especialmente a través del Fondo Verde para el Clima, pero se requerirá aumentar significativamente los recursos hasta 2030 para cumplir con el Objetivo Global de Adaptación (GGA).
Género: casi todos los NAPs incluyen medidas para la igualdad de género y participación equitativa.
Sistemas de alerta temprana: reportados por 119 países, más del doble que en 2015, aunque aún sin apoyo suficiente para alcanzar la meta global “Alertas Tempranas para Todos” en 2027.
Integración con NDCs: los NAPs muestran creciente coherencia con las metas nacionales de mitigación y adaptación.
Sectores prioritarios: Agua, Agricultura y Salud lideran las prioridades; la biodiversidad aparece en muchos planes, pero raramente como eje central.
El informe concluye que el problema no es la falta de planificación, sino la falta de medios para ejecutar los planes. La CMNUCC advierte que, sin una transformación estructural del financiamiento, los NAPs seguirán siendo catálogos de buenas intenciones.
De cara a la COP30 en Belém, se espera que las Partes logren un acuerdo que vincule los indicadores del GGA con un nuevo ciclo de financiamiento robusto, capaz de convertir la planificación en acción y fortalecer la resiliencia en los países más vulnerables.
Consulte el análisis elaborado por el Instituto Talanoa: https://politicaporinteiro.org/2025/10/23/adaptacao-avanca-sem-recursos-o-alerta-da-unfccc-as-vesperas-da-cop30/
📆 Eventos pasados
📌 Lanzamiento de la investigación “Percepción de los brasileños sobre la adaptación climática”.
Una parceria entre el Instituto Talanoa e IPSOS traen datos inéditos sobre la adaptación climática en Brasil, enfocando en cómo la población brasileña percibe las políticas de adaptación y cuales son las mejores formas de comunicarlo. https://www.youtube.com/watch?v=8Jr6Js0nSsM&t=20s
📆 Próximos eventos
📍 NAP Expo 2026, Kigali, Ruanda
🗓️ Del 18 al 21 de mayo de 2026
📌 La 11.ª edición de la NAP Expo 2026, organizada por el Grupo de Expertos de los Países Menos Desarrollados (LEG) de la UNFCCC, es un evento enfocado en impulsar los Planes Nacionales de Adaptación (NAPs), con el objetivo de fortalecer la resiliencia climática.
📍 National Adaptation Forum 2026, Pittsburgh, Estados Unidos
🗓️ Del 12 al 14 de mayo de 2026
📌 La 7.ª edición del National Adaptation Forum 2026 es una conferencia centrada en la adaptación al cambio climático que reúne a profesionales, investigadores y responsables de políticas para intercambiar conocimientos, desarrollar soluciones y fortalecer la resiliencia climática. El evento incluye sesiones especializadas, plenarias, actividades de networking y oportunidades de formación en temas emergentes de adaptación.
📰 Notícias y articulos
📍Captación de agua de lluvia y ecohuertos: cómo un barrio colombiano ayudó a toda una ciudad a planificar frente al cambio climático
https://www.theguardian.com/global-development/2026/apr/17/rainwater-harvesting-and-eco-gardens-how-one-colombian-neighbourhood-helped-a-whole-city-plan-for-climate-change
📍Primera carta del Presidente designado de la COP31 a las Partes y observadores
https://unfccc.int/sites/default/files/resource/Letter%20from%20COP%2031%20President%20Designate_13April2026.pdf
📍Para fortalecer la resiliencia climática, es clave centrarse en la protección social
https://www.project-syndicate.org/commentary/climate-crisis-intensifying-poverty-social-protection-can-help-by-ana-toni-and-kevin-watkins-2026-04
📍De la aspiración a la aplicación: hacer que el Objetivo Global de Adaptación funcione
https://www.iied.org/sites/default/files/pdfs/2026-04/22701iied.pdf
📢 ¿Quieres compartir una actualización en el próximo boletín?
Envíanos un correo a: adaptacao@institutotalanoa.org
Fuerza de Tarea de Adaptación – una iniciativa colectiva regional para alcanzar acuerdos ambiciosos en la COP30
Colegas, amigos e aliados,
Já estamos a menos de dois meses das sessões subsidiárias de Bonn. A esta altura, as delegações dos países estão preparando suas posições para negociar o principal tema de discussão sobre adaptação em Bonn: quais orientações os países precisam para avançar na implementação da decisão da COP 30 sobre o Objetivo Global de Adaptação? Naturalmente, é difícil gerar orientações sem levar em conta as experiências e aprendizados dos países em relação aos indicadores adotados. De certa forma, também esperamos ouvir as experiências nacionais sobre como os países estão implementando esses indicadores. E, por outro lado, se sabemos que a lista de indicadores não é perfeita, quais são os indicadores que de fato fazem sentido e têm viabilidade técnica? Trata-se de um exercício prático com o qual os países precisam se comprometer a começar.
Em linguagem técnica, o item de negociação que concentra nossa atenção nas SBs 64 será a chamada Visão Belém-Addis. Lembremos que essa Visão tem duas dimensões: uma técnica e outra política (ver imagem abaixo).
A primeira consiste em sistematizar orientações sobre como os países podem melhorar seus metadados e metodologias para implementar os Indicadores de Adaptação de Belém (BAI), além do apoio fornecido por organizações e agências internacionais que já possuem experiência nesse tipo de gestão metodológica de indicadores, como é o caso das agências da ONU para Migração, Saúde, Meio Ambiente, entre outras. A segunda dimensão refere-se à vontade política de cada país de iniciar esse processo de teste de indicadores desde já, e se estão dispostos a integrar os BAI aos seus processos nacionais, como seus Planos Nacionais de Adaptação (NAPs) e seus Relatórios Bienais de Transparência (BTRs).
Agora, é verdade que, em abril, toda a atenção climática esteve voltada para Santa Marta, onde ocorreu a Primeira Conferência Internacional Além dos Combustíveis Fósseis. Neste boletim, contamos por que esse marco no multilateralismo climático não deve ser percebido apenas como uma agenda de mitigação, mas sim que a adaptação deve ser entendida de forma transversal a qualquer processo de transição para longe dos combustíveis fósseis.
Por fim, trazemos atualizações da Primeira Semana do Clima da UNFCCC, realizada na Coreia do Sul; da última reunião do Comitê de Adaptação (AC29); novidades sobre a reforma da Lei de Glaciares na Argentina; e novas iniciativas legislativas no Brasil sobre escolas e clima. Sempre com o olhar voltado à adaptação climática.
Boa leitura!
Somos uma rede com mais de 40 organizações de 13 países da América Latina e do Caribe. Se a sua organização ainda não faz parte da nossa Força-Tarefa e deseja somar esforços, o canal está aberto: adaptacao@institutotalanoa.org.
Com carinho,
Equipe da Força-Tarefa de Adaptação (Instituto Talanoa & Secretaria da CANLA)
Para receber nosso boletim mensalmente,
🔎 Em foco: Adaptação na Conferência Internacional para a Transição além dos Combustíveis Fósseis em Santa Marta
De 24 a 29 de abril de 2026, ocorreu a 1ª Conferência Internacional para a Transição além dos Combustíveis Fósseis, e Santa Marta (Colômbia) tornou-se o epicentro do diálogo global sobre a saída dos combustíveis fósseis. Co-organizada pela Colômbia e pelos Países Baixos, essa conferência reuniu mais de 50 países e uma ampla diversidade de atores, desde povos indígenas, organizações da sociedade civil e sindicatos até bancos multilaterais, para definir caminhos concretos de implementação.
É fundamental destacar que essa iniciativa complementa o trabalho da UNFCCC e não compete com ele. Em vez de buscar um resultado negociado, Santa Marta foi concebida para gerar um entendimento compartilhado sobre soluções orientadoras da transição. O resultado é um relatório que identifica caminhos de implementação e serve como um insumo inicial crítico para o Roteiro de Transição (TAFF), liderado pela Presidência brasileira da COP30 (IISD, s.f.).
Por que ler Santa Marta a partir da adaptação?
Os projetos extrativistas de combustíveis fósseis, além de gerar emissões de CO₂, fragmentam ecossistemas, prejudicam o tecido social de povos indígenas e comunidades locais, sua inter-relação sociocultural com a natureza e enfraquecem seus meios de subsistência. Isso se traduz em comunidades mais expostas, aprofunda ou gera situações de maior vulnerabilidade e, consequentemente, aumenta os riscos climáticos para os países e suas populações diante de eventos climáticos cada vez mais extremos e frequentes. Por essa razão, a transição deve ser compreendida de forma integral e “além” dos combustíveis fósseis e das medidas de mitigação.
A adaptação na agenda de transição justa é entendida como uma estratégia de gestão de riscos e de segurança hídrica e energética, bem como uma oportunidade para construir capacidade adaptativa nas comunidades diante dos impactos climáticos. Por exemplo, incorporar considerações de adaptação, resiliência e risco nas políticas energéticas e nos planos de transição, incluindo a avaliação de riscos climáticos aplicável a projetos em diferentes etapas, sejam elas pré-operacionais, operacionais ou de encerramento. Especificamente, a incorporação do setor energético nos planos de adaptação constitui uma medida comprovada que reduz a vulnerabilidade do setor frente às mudanças climáticas.
Outro aspecto relevante está no desenho do redirecionamento dos subsídios aos combustíveis fósseis para políticas de adaptação do sistema energético, bem como para a restauração de ecossistemas, considerando que as florestas e outros ecossistemas desempenham um papel fundamental na mitigação dos impactos da crise climática e na regeneração de territórios onde houve exploração de combustíveis fósseis.
Por outro lado, um dos principais obstáculos para a transição energética dos países em desenvolvimento é a dificuldade de acesso e a limitada disponibilidade de financiamento adequado. Isso se torna ainda mais crítico ao considerar o déficit de financiamento para adaptação, estimado entre 284 e 339 bilhões de dólares anuais até 2035, com necessidades entre 12 e 14 vezes superiores aos fluxos atuais de financiamento (UNEP, 2025). Por isso, é fundamental garantir que os países desenvolvidos que fazem parte da coalizão forneçam financiamento adicional, que não concorra com aquele destinado à adaptação. Isso é de vital importância em um contexto de retrocesso do apoio e de descumprimento das obrigações dos países desenvolvidos no âmbito da CMNUCC, reconhecido tanto pela Corte Internacional de Justiça quanto pela Corte Interamericana de Direitos Humanos em suas opiniões consultivas.
Incluir a adaptação como uma perspectiva transversal deve ser entendido como um investimento na segurança e na prosperidade do país no curto, médio e longo prazo, na medida em que preserva o espaço fiscal soberano, protege cadeias de valor e suprimentos globais, consolida a paz e favorece a estabilidade e o bem-estar social a longo prazo.
Resultados-chave da Conferência de Santa Marta
A conferência sobre a saída “além” dos combustíveis fósseis implicava pensar em resiliência, adaptação e reparação. No entanto, as conclusões apresentadas pelas presidências da Colômbia e dos Países Baixos falharam em considerar esses aspectos nos principais resultados:
- A Segunda Conferência, que ocorrerá em 2027, será organizada conjuntamente por Tuvalu e Irlanda.
- Foi criado um Painel sobre a Transição Energética Global, composto por cientistas e liderado por Johan Rockström, Carlos Nobre e Gilberto Januzzi.
- Foi proposta a organização de três linhas de trabalho:
- Elaboração de roteiros para a transição rumo à eliminação dos combustíveis fósseis, que incluem não apenas a transição energética, mas também o aspecto da oferta de energia, aplicáveis em nível nacional e também regional, caso haja essa intenção.
- Enfrentar as dependências macroeconômicas e as arquiteturas financeiras com três “armadilhas”: fiscal, de dívida e de subsídios, com o apoio do IISD e do Centro de Pesquisa Econômica e Política.
- Equilíbrio entre comércio e investimento para a descarbonização, com sistemas livres do comércio de combustíveis fósseis, com o apoio da OCDE.
- Transparência: garantir uma boa compreensão de como os combustíveis fósseis estão vinculados aos sistemas econômicos. O COFFIS já desenvolveu uma metodologia que será utilizada. Não é necessário que os países se unam ao COFFIS.
O caminho para a SB64 e a COP31
Com vistas à SB64 e à COP31, o desafio consiste em combinar ambição com planos de ação realistas, garantindo sua coerência, coordenação e implementação. A fragmentação política da América Latina, em um contexto de crescente polarização ideológica, influencia os posicionamentos dos grupos de negociação no âmbito da CMNUCC. Por isso, é fundamental trabalhar em prol de uma voz unificada da região, tanto em adaptação quanto em transição justa.
Santa Marta serviu como o primeiro diálogo estruturado sobre o tema e buscou criar um espaço seguro para o diálogo, além de continuar incorporando iniciativas existentes. Nos próximos meses, tanto na SB64 quanto posteriormente e por meio do roteiro da Presidência da COP30, os governos têm uma oportunidade real de acelerar a transição por meio da elaboração de roteiros justos, realistas e abrangentes.
🇰🇷 Semana do Clima da CMNUCC na Coreia do Sul
A primeira Semana do Clima ocorreu na cidade de Yeosu, com foco nas discussões de gênero e sobre a transição justa. No entanto, houve espaços para discutir algumas temáticas específicas de adaptação vinculadas ao NAP Expo, que acontece agora em maio, em Ruanda. A presença de negociadores de adaptação foi limitada. Ainda assim, a participação significativa de países menos desenvolvidos (LDCs) permitiu dar visibilidade a perspectivas-chave sobre a operacionalização do Objetivo Global de Adaptação (GGA) e os desafios estruturais associados.
No sábado, 25 de abril, destacaram-se duas sessões relevantes: (i) tradução dos indicadores do GGA em sistemas nacionais de Monitoramento, Avaliação e Aprendizagem (MEL), e (ii) orquestração da adaptação, com foco na coordenação e implementação efetiva de sistemas até sua fase final.
Ambas as sessões abordaram desafios técnicos e políticos na implementação da adaptação na prática. Um ponto recorrente foi a capacidade limitada dos países para desenvolver sistemas de dados robustos, o que reforça a necessidade de meios de implementação, começando pela cooperação técnica e transferência de tecnologia. Nesse contexto, também foi destacado o valor de integrar conhecimentos tradicionais e indígenas nos sistemas de monitoramento e avaliação, como forma de melhorar a pertinência e a efetividade das respostas.
Um momento de destaque foi a apresentação do governo do Butão, que mostrou avanços no uso das diretrizes técnicas do Mecanismo de Perdas e Danos para fortalecer seus sistemas nacionais de resposta, oferecendo um exemplo concreto de articulação entre marcos internacionais e aplicação doméstica.
De modo geral, embora não tenham sido registrados grandes anúncios políticos em adaptação, os intercâmbios técnicos refletem uma agenda em consolidação, com ênfase na implementação prática do GGA. Cabe ressaltar que os eventos vinculados ao Comitê de Perdas e Danos tiveram alta participação, evidenciando o crescente interesse e a centralidade dessa agenda no debate climático atual.
🌐 29ª reunião do Comitê de Adaptação (AC29)
A 29ª reunião do Comitê de Adaptação (AC29), realizada em Bonn entre os dias 15 e 17 de abril de 2026, confirmou uma mudança na dinâmica institucional do órgão. Com a nova copresidência de Abdulaziz Albutti (Arábia Saudita) e Marianna Rochini (UE), e a incorporação de novos membros que também atuam como negociadores de adaptação nas conferências da CMNUCC, o Comitê demonstrou um movimento em direção a debates mais politizados. Em particular, várias delegações defenderam que as avaliações de risco devem estar explicitamente alinhadas com o limite de 1,5°C acordado legalmente no Acordo de Paris, em tensão com abordagens baseadas em múltiplos cenários de aquecimento que, na sua visão, implicaria abrir mão da ambição de manter o objetivo de 1,5°C ao alcance.
Sob a perspectiva de incidência, o ponto central é a conexão entre essas orientações técnicas e os Meios de Implementação (MOI), especialmente o financiamento climático. O Comitê avançou no planejamento de um diálogo temático focado no acesso a recursos por meio das entidades operacionais, reconhecendo que as limitações de capacidade e as barreiras de acesso continuam sendo gargalos críticos. A robustez técnica desses marcos será fundamental para orientar os fluxos financeiros de forma mais eficaz e baseada em evidências.
Em paralelo, foi abordada a melhoria dos relatórios de adaptação, incluindo NAPs, NDCs, AdComms e BTRs, com o objetivo de subsidiar o segundo Balanço Global (GST II). As discussões destacaram a necessidade de avançar na coerência metodológica e na harmonização desses instrumentos, evitando, ao mesmo tempo, impor encargos adicionais aos países em desenvolvimento.
De forma transversal, a reunião também refletiu a integração do Plano de Ação de Gênero de Belém (2026–2034), adotado na COP30. Foi enfatizada a importância de alinhar os trabalhos dos órgãos constituídos com esse marco, promovendo abordagens sensíveis ao gênero e fortalecendo as práticas de reporte.
Com vistas à AC30, o desafio será traduzir esses avanços em um plano de trabalho concreto, capaz de transformar os debates técnicos em apoio efetivo, tanto técnico quanto financeiro, para a implementação da adaptação.
🇦🇷 A reforma da Lei de Glaciares e o retrocesso na capacidade de adaptação
A Argentina ultrapassou um limiar crítico na proteção de suas reservas estratégicas de água doce. Em 8 de abril de 2026, a Câmara dos Deputados aprovou de forma definitiva a reforma da Lei de Glaciares 26.639, em vigor desde 2010 (Infobae, 2026). Essa mudança legislativa, impulsionada pelo Poder Executivo com o apoio estratégico de governadores de províncias com interesses minerários, busca flexibilizar as restrições ambientais para fomentar o investimento extrativista na região andina (El País, 2026; Clarín, 2026)
A reforma representa um retrocesso para a segurança hídrica nacional ao modificar os critérios de proteção. A partir de agora, a tutela legal se restringe exclusivamente aos corpos de gelo incluídos no Inventário Nacional de Glaciares e que, adicionalmente, comprovem possuir uma “função hídrica relevante” para a recarga de bacias hidrográficas, a ser definida pelos governos provinciais (Clarín, 2026). Essas modificações desprotegem, na prática, milhares de glaciares menores e, sobretudo, vastas áreas do ambiente periglacial, liberando essas zonas para a atividade mineradora (El País, 2026), além de promover a discricionariedade provincial sobre recursos interjurisdicionais. Ao facilitar atividades extrativas nessas áreas, comprometem-se os “reservatórios naturais de água” que garantem o abastecimento hídrico em períodos de escassez.
Do ponto de vista científico e da gestão de riscos, a reforma ignora a vulnerabilidade da criosfera documentada pelo IANIGLA e as projeções climáticas existentes. Com 16.968 corpos de gelo identificados no inventário de 2024, pesquisas indicam que as mudanças climáticas já reduziram em 17% o gelo exposto no noroeste argentino, que os glaciares continuarão diminuindo e que haverá maiores déficits hídricos no médio e longo prazo. Nesse contexto, a proteção do ambiente periglacial não é um luxo, mas uma medida de adaptação indispensável: 36% do território continental argentino depende de bacias com aporte de degelo para o consumo humano e a agricultura.
Em termos de política climática, essa lei entra em conflito com o artigo 41 da Constituição Nacional e com o princípio de não regressão ambiental do Acordo de Escazú. Enquanto em fóruns internacionais, como a recente conferência de Santa Marta, discute-se a necessidade de acelerar a transição e fortalecer a resiliência para não deixar ninguém para trás, essa reforma desmantela a infraestrutura natural necessária para cumprir a Meta Global de Adaptação (GGA). A resiliência não se constrói flexibilizando a proteção de ecossistemas críticos, mas acelerando a transição para modelos que reduzam a exposição a impactos climáticos e econômicos futuros. Enfraquecer os padrões nacionais de proteção não apenas compromete a estabilidade hídrica soberana, mas também coloca em risco o bem-estar das gerações futuras diante de uma crise climática que exige uma implementação coerente e coordenada de políticas de resiliência.
🇧🇷 Brasil: Adaptação climática nas escolas
A vulnerabilidade do sistema educacional brasileiro frente aos eventos climáticos extremos impulsionou duas frentes de ação que buscam elevar a resiliência climática escolar. A Bancada do Clima, uma rede de legisladores locais no Brasil que reúne mais de 50 vereadores municipais, está ampliando o número de projetos de lei voltados à promoção da adaptação climática nas escolas. Até o momento, 43 municípios já apresentaram iniciativas semelhantes.
Simultaneamente, a caravana “Sauna de Aula Não!”, liderada pela União Brasileira de Estudantes Secundaristas (UBES), com apoio do Ministério do Meio Ambiente do Brasil, agências internacionais e organizações do terceiro setor, foi oficialmente lançado e começará a percorrer capitais para denunciar o que chamam de violação do direito à educação. A iniciativa visa qualificar o debate técnico para a criação de um protocolo nacional de resposta a eventos extremos. O foco é estabelecer diretrizes claras para estados e municípios sobre como agir diante de ondas de calor, episódios de fumaça e inundações visando evitar a suspensão das aulas por falta de infraestrutura resiliente.
O cenário brasileiro reflete um desafio compartilhado por diversas cidades da América Latina: a necessidade de atualizar a infraestrutura pública para manter o acesso à educação sob condições climáticas adversas. A articulação entre marcos legais municipais e a pressão por protocolos nacionais sinaliza uma tentativa de transferir a adaptação do campo do discurso para o orçamento público, tratando a resiliência climática das escolas como um componente essencial da manutenção do direito ao aprendizado na região.
📆 Eventos passados
📌 Lançamento da pesquisa “Percepção dos brasileiros sobre a adaptação climática”.
Uma parceria entre o Instituto Talanoa e IPSOS traz dados inéditos sobre a adaptação climática no Brasil, com foco em como a população brasileira percebe as políticas de adaptação e quais são as melhores formas de comunicá-las.
https://www.youtube.com/watch?v=8Jr6Js0nSsM&t=20s
📆 Próximos eventos
📍 NAP Expo 2026, Kigali, Ruanda
🗓️ De 18 a 21 de maio de 2026
📌 A 11ª edição da NAP Expo 2026, organizada pelo Grupo de Especialistas dos Países Menos Desenvolvidos (LEG) da UNFCCC, é um evento focado em impulsionar os Planos Nacionais de Adaptação (NAPs), com o objetivo de fortalecer a resiliência climática.
📍 National Adaptation Forum 2026, Pittsburgh, Estados Unidos
🗓️ De 12 a 14 de maio de 2026
📌 A 7ª edição do National Adaptation Forum 2026 é uma conferência centrada na adaptação às mudanças climáticas que reúne profissionais, pesquisadores e formuladores de políticas para trocar conhecimentos, desenvolver soluções e fortalecer a resiliência climática. O evento inclui sessões especializadas, plenárias, atividades de networking e oportunidades de capacitação em temas emergentes de adaptação.
📰 Notícias e artigos
📍Captação de água da chuva e ecohortas: como um bairro colombiano ajudou uma cidade inteira a se planejar frente às mudanças climáticas
https://www.theguardian.com/global-development/2026/apr/17/rainwater-harvesting-and-eco-gardens-how-one-colombian-neighbourhood-helped-a-whole-city-plan-for-climate-change
📍Primeira carta do Presidente designado da COP31 às Partes e observadores
https://unfccc.int/sites/default/files/resource/Letter%20from%20COP%2031%20President%20Designate_13April2026.pdf
📍Para fortalecer a resiliência climática, é fundamental focar na proteção social
https://www.project-syndicate.org/commentary/climate-crisis-intensifying-poverty-social-protection-can-help-by-ana-toni-and-kevin-watkins-2026-04
📍Da aspiração à implementação: fazer com que o Objetivo Global de Adaptação funcione
https://www.iied.org/sites/default/files/pdfs/2026-04/22701iied.pdf
📢 Quer compartilhar uma atualização no próximo boletim?
Envie um e-mail para: adaptacao@institutotalanoa.org
Força-Tarefa de Adaptação – uma iniciativa coletiva regional para alcançar acordos ambiciosos na COP30
Colleagues, friends and allies,
We are now less than two months away from the Bonn Subsidiary Bodies sessions. At this stage, country delegations are preparing their positions to negotiate the main topic of discussion on adaptation in Bonn: what guidance do countries need to advance the implementation of the COP30 decision on the Global Goal on Adaptation? Naturally, it is difficult to develop guidance without taking into account countries’ experiences and lessons learned regarding the adopted indicators. In a way, we also expect to hear national experiences on how countries are implementing these indicators. On the other hand, if we know that the list of indicators is not perfect, which indicators actually make sense and are technically feasible? This is a practical exercise that countries need to commit to starting.
In technical terms, the negotiation item that will capture our attention at SB64 will be the so-called Belém-Addis Vision. Let us recall that this Vision has two dimensions: a technical one and a political one (see image below).
The first consists of systematizing guidance on how countries can improve their metadata and methodologies to implement the Belém Adaptation Indicators (BAI), in addition to support provided by international organizations and agencies that already have experience in this type of methodological management of indicators, such as UN agencies working on Migration, Health, Environment, among others. The second “track” refers to the political willingness of each country to begin this process of testing indicators right away, and whether they are willing to integrate the BAI into their national processes, such as their National Adaptation Plans (NAPs) and their Biennial Transparency Reports (BTRs).
Now, it is true that in April, all climate attention was focused on Santa Marta, where the First International Conference Beyond Fossil Fuels took place. In this newsletter, we explain why this milestone in climate multilateralism should not be seen solely as a mitigation agenda, but rather that adaptation must be understood as a cross-cutting element in any transition process away from fossil fuels.
Finally, we bring updates from the first UNFCCC Climate Week, held in South Korea; from the latest meeting of the Adaptation Committee (AC29); developments regarding the reform of Argentina’s Glacier Law; and new legislative initiatives in Brazil, always through a climate adaptation lens.
Enjoy the reading!
We are a network of around 40 organizations from 13 countries across Latin America and the Caribbean. If your organization is not yet part of our Task Force and would like to join efforts, the channel is open: adaptacao@institutotalanoa.org.
With appreciation,
Adaptation Task Force Team (Instituto Talanoa & CANLA Secretariat)
To receive our monthly bulletin,
🔎 In focus: Adaptation at the International Conference for the Transition Beyond Fossil Fuels in Santa Marta
From April 24 to 29, 2026, the 1st International Conference for the Transition Beyond Fossil Fuels took place, and Santa Marta, Colombia became the epicenter of the global dialogue on moving away from fossil fuels. Co-organized by Colombia and the Netherlands, the conference brought together more than 50 countries and a wide range of stakeholders, from Indigenous peoples, civil society organizations, and labor unions to multilateral banks, to define concrete implementation pathways.
It is important to highlight that this initiative complements the work of the UNFCCC and does not compete with it. Rather than seeking a negotiated outcome, Santa Marta was designed to generate a shared understanding of guiding solutions for the transition. The result is a report that identifies implementation pathways and serves as a critical early input to the Transition Roadmap (TAFF), led by the Brazilian COP30 Presidency (IISD, n.d.).
Why approach Santa Marta from an adaptation perspective?
Extractive fossil fuel projects, in addition to generating CO₂ emissions, fragment ecosystems, harm the social fabric of Indigenous peoples and local communities, disrupt their sociocultural relationship with nature, and undermine their livelihoods. This results in more exposed communities, deepens or creates greater vulnerability, and consequently increases climate risks for countries and their populations in the face of increasingly extreme and frequent climate events. For this reason, the transition must be understood in an integrated way and beyond fossil fuels and mitigation measures.
Adaptation within the just transition agenda is understood as a strategy for risk management and for water and energy security, as well as an opportunity to build adaptive capacity in communities facing climate impacts. For example, incorporating adaptation, resilience, and risk considerations into energy policies and transition plans, including climate risk assessments applicable to projects at different stages, whether pre-operational, operational, or decommissioning. Specifically, integrating the energy sector into adaptation plans is a proven measure that reduces the sector’s vulnerability to climate change.
Another relevant aspect lies in designing the redirection of fossil fuel subsidies toward adaptation policies in the energy system, as well as toward ecosystem restoration, considering that forests and other ecosystems play a key role in buffering the impacts of the climate crisis and regenerating territories where fossil fuel extraction has taken place.
On the other hand, one of the main obstacles to the energy transition in developing countries is the difficulty of access and the limited availability of adequate financing. This becomes even more critical when considering the adaptation finance gap, estimated between 284 and 339 billion US dollars annually through 2035, which needs 12 to 14 times greater than current financial flows (UNEP, 2025). Therefore, it is essential to ensure that developed countries that are part of the coalition provide additional financing that does not compete with funding allocated to adaptation. This is particularly important in a context of declining support and non-compliance with obligations by developed countries under the UNFCCC, as recognized by both the International Court of Justice and the Inter-American Court of Human Rights in their advisory opinions.
Including adaptation as a cross-cutting perspective should be understood as an investment in national security and prosperity in the short, medium, and long term, as it preserves fiscal space, protects value chains and global supply systems, consolidates peace, and promotes long-term stability and social well-being.
Key outcomes of the Santa Marta Conference
- The conference on moving “beyond” fossil fuels implied thinking about resilience, adaptation, and repair. However, the conclusions presented by the presidencies of Colombia and the Netherlands failed to incorporate these aspects into the main outcomes:
- The Second Conference, to be held in 2027, will be co-hosted by Tuvalu and Ireland.
- A Global Energy Transition Panel was established, composed of scientists and led by Johan Rockström, Carlos Nobre, and Gilberto Januzzi.
- The organization of three workstreams was proposed:
- Development of roadmaps for the transition toward phasing out fossil fuels, which include not only the energy transition but also the supply side of energy, applicable at the national level and also regionally where relevant.
- Addressing macroeconomic dependencies and financial architectures through three “traps”: fiscal, debt, and subsidies, with support from IISD and the Center for Economic and Policy Research.
- Balancing trade and investment for decarbonization, with fossil fuel free trade systems, with support from the OECD.
- Transparency: ensuring a solid understanding of how fossil fuels are linked to economic systems. COFFIS has already developed a methodology that will be used. Countries are not required to join COFFIS.
The road to SB64 and COP31
Looking ahead to SB64 and COP31, the challenge is to combine ambition with realistic action plans, ensuring coherence, coordination, and implementation. Political fragmentation in Latin America, in a context of increasing ideological polarization, affects the positions of negotiation groups under the UNFCCC. Therefore, it is essential to work toward a unified regional voice, both on adaptation and on just transition.
Santa Marta served as the first structured dialogue on this topic and aimed to create a safe space for dialogue while continuing to incorporate existing initiatives. In the coming months, both at SB64 and beyond, and through the COP30 Presidency’s roadmap, governments have a real opportunity to accelerate the transition by developing fair, realistic, and comprehensive roadmaps.
🇰🇷 Climate Week-3, South Korea
The first Climate Week took place in the city of Yeosu, with a focus on gender discussions and just transition. However, there were also spaces to discuss specific adaptation topics linked to the NAP Expo, which is taking place this May in Rwanda. The presence of adaptation negotiators was limited. Even so, the meaningful participation of Least Developed Countries (LDCs) helped highlight key perspectives on the operationalization of the Global Goal on Adaptation (GGA) and the associated structural challenges.
On Saturday, April 25, two relevant sessions stood out: (i) translating GGA indicators into national Monitoring, Evaluation, and Learning (MEL) systems, and (ii) orchestration of adaptation, focusing on coordination and effective implementation of systems through to their final stage.
Both sessions addressed technical and political challenges in implementing adaptation in practice. A recurring point was the limited capacity of countries to develop robust data systems, which reinforces the need for means of implementation, starting with technical cooperation and technology transfer. In this context, the value of integrating traditional and Indigenous knowledge into monitoring and evaluation systems was also emphasized as a way to improve the relevance and effectiveness of responses.
A highlight was the presentation by the Government of Bhutan, which showcased progress in using the technical guidelines of the Loss and Damage Mechanism to strengthen its national response systems, offering a concrete example of alignment between international frameworks and domestic application.
Overall, while no major political announcements on adaptation were recorded, the technical exchanges reflect an agenda that is consolidating, with a strong emphasis on the practical implementation of the GGA. It is also worth noting that events related to the Loss and Damage Committee saw high attendance, highlighting the growing interest in and centrality of this agenda within the current climate debate.
🌐 29th meeting of the Adaptation Committee (AC29)
The 29th meeting of the Adaptation Committee (AC29), held in Bonn from April 15 to 17, 2026, confirmed a shift in the body’s institutional dynamics. With the new co-chairs Abdulaziz Albutti (Saudi Arabia) and Marianna Rochini (EU), and the inclusion of new members who also serve as adaptation negotiators in UNFCCC conferences, the Committee showed a move toward more politicized discussions. In particular, several delegations argued that risk assessments should be explicitly aligned with the 1.5°C limit legally agreed under the Paris Agreement, in tension with approaches based on multiple warming scenarios which, in their view, would imply giving up the ambition of keeping the 1.5°C goal within reach.
From an advocacy perspective, the central issue is the connection between these technical guidelines and the Means of Implementation (MOI), especially climate finance. The Committee made progress in planning a thematic dialogue focused on access to resources through operating entities, recognizing that capacity constraints and access barriers remain critical bottlenecks. The technical robustness of these frameworks will be key to guiding financial flows more effectively and in an evidence-based manner.
In parallel, improvements to adaptation reporting were addressed, including NAPs, NDCs, AdComms, and BTRs, with the aim of informing the second Global Stocktake (GST II). Discussions highlighted the need to advance methodological coherence and harmonization of these instruments, while avoiding the imposition of additional burdens on developing countries.
In a cross-cutting manner, the meeting also reflected the integration of the Belém Gender Action Plan (2026 to 2034), adopted at COP30. The importance of aligning the work of constituted bodies with this framework was emphasized, promoting gender-responsive approaches and strengthening reporting practices.
Looking ahead to AC30, the challenge will be to translate these advances into a concrete work plan capable of turning technical discussions into effective support, both technical and financial, for the implementation of adaptation.
🇦🇷 The reform of the Glacier Law and the setback in adaptation capacity
Argentina has crossed a critical threshold in protecting its strategic freshwater reserves. On April 8, 2026, the Chamber of Deputies definitively approved the reform of Glacier Law 26,639, in force since 2010 (Infobae, 2026). This legislative change, driven by the Executive Branch with strategic support from governors of provinces with mining interests, seeks to relax environmental restrictions in order to promote extractive investment in the Andean region (El País, 2026; Clarín, 2026).
The reform represents a setback for national water security by modifying protection criteria. From now on, legal protection is limited exclusively to ice bodies included in the National Glacier Inventory that additionally demonstrate a “relevant hydrological function” for the recharge of river basins, to be defined by provincial governments (Clarín, 2026). These changes effectively leave thousands of smaller glaciers unprotected and, above all, vast areas of the periglacial environment, opening these zones to mining activities (El País, 2026), while also increasing provincial discretion over interjurisdictional resources. By enabling extractive activities in these areas, the natural “water reservoirs” that ensure water supply during periods of scarcity are put at risk.
From a scientific and risk management perspective, the reform ignores the vulnerability of the cryosphere documented by IANIGLA and existing climate projections. With 16,968 ice bodies identified in the 2024 inventory, research indicates that climate change has already reduced exposed ice by 17 percent in northwestern Argentina, that glaciers will continue to shrink, and that greater water deficits are expected in the medium and long term. In this context, protecting the periglacial environment is not a luxury but an essential adaptation measure. Thirty six percent of Argentina’s continental territory depends on basins fed by meltwater for human consumption and agriculture.
In terms of climate policy, this law conflicts with Article 41 of the National Constitution and the principle of environmental non regression under the Escazú Agreement. While international forums, such as the recent Santa Marta conference, emphasize the need to accelerate the transition and strengthen resilience to leave no one behind, this reform dismantles the natural infrastructure needed to meet the Global Goal on Adaptation (GGA). Resilience is not built by weakening the protection of critical ecosystems, but by accelerating the transition toward models that reduce exposure to future climate and economic impacts. Weakening national protection standards not only compromises sovereign water stability, but also puts the well being of future generations at risk in the face of a climate crisis that demands coherent and coordinated implementation of resilience policies.
🇧🇷 Brazil: Climate adaptation in schools
The vulnerability of the Brazilian education system to extreme climate events has driven two lines of action aimed at strengthening climate resilience in schools. The Climate Caucus, a network of local legislators in Brazil that brings together more than 50 city council members, is expanding the number of bills aimed at promoting climate adaptation in schools. So far, 43 municipalities have already presented similar initiatives.
At the same time, the “No More Sauna Classrooms!” caravan, led by the Brazilian Union of Secondary School Students (UBES), with support from Brazil’s Ministry of the Environment, international agencies, and civil society organizations, has been officially launched and will begin touring state capitals to denounce what they describe as a violation of the right to education. The initiative aims to strengthen the technical debate for the creation of a national protocol for responding to extreme events. The focus is on establishing clear guidelines for states and municipalities on how to respond to heatwaves, smoke events, and floods, in order to avoid school closures due to a lack of resilient infrastructure.
The Brazilian scenario reflects a challenge shared by several cities across Latin America: the need to upgrade public infrastructure to maintain access to education under adverse climate conditions. The articulation between municipal legal frameworks and pressure for national protocols signals an attempt to shift adaptation from the realm of discourse to public budgeting, treating climate resilience in schools as an essential component of safeguarding the right to learning in the region.
📆 Past events
📌 Launch of the research “Brazilians’ perception of climate adaptation.” A partnership between Instituto Talanoa and IPSOS brings unprecedented data on climate adaptation in Brazil, focusing on how the Brazilian population perceives adaptation policies and the best ways to communicate them. https://www.youtube.com/watch?v=8Jr6Js0nSsM&t=20s
📆 Upcoming events
📍 NAP Expo 2026, Kigali, Rwanda
🗓️ May 18 to 21, 2026
📌 The 11th edition of NAP Expo 2026, organized by the Least Developed Countries Expert Group (LEG) of the UNFCCC, is an event focused on advancing National Adaptation Plans (NAPs) with the goal of strengthening climate resilience.
📍 National Adaptation Forum 2026, Pittsburgh, United States
🗓️ May 12 to 14, 2026
📌 The 7th edition of the National Adaptation Forum 2026 is a conference focused on climate change adaptation that brings together practitioners, researchers, and policymakers to exchange knowledge, develop solutions, and strengthen climate resilience. The event includes specialized sessions, plenaries, networking activities, and training opportunities on emerging adaptation topics.
📰 News and Articles
📍Rainwater harvesting and eco gardens: how one Colombian neighborhood helped an entire city plan for climate change
https://www.theguardian.com/global-development/2026/apr/17/rainwater-harvesting-and-eco-gardens-how-one-colombian-neighbourhood-helped-a-whole-city-plan-for-climate-change
📍 First letter from the COP31 President Designate to Parties and observers
https://unfccc.int/sites/default/files/resource/Letter%20from%20COP%2031%20President%20Designate_13April2026.pdf
📍To strengthen climate resilience, focusing on social protection is essential
https://www.project-syndicate.org/commentary/climate-crisis-intensifying-poverty-social-protection-can-help-by-ana-toni-and-kevin-watkins-2026-04
📍From ambition to implementation: making the Global Goal on Adaptation work
https://www.iied.org/sites/default/files/pdfs/2026-04/22701iied.pdf
📢 Want to share an update in the next bulletin?
Send us an email at: adaptacao@institutotalanoa.org
Adaptation Task Force – a regional collective initiative to achieve ambitious agreements at COP30